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Talento joven
El Aula Gen Z y Despoblación: alianza entre el conocimiento y la acción para reactivar el talento joven rural
La UCLM y la entidad Personas y Territorios crearon en marzo de 2025 esta aula que pretende sentar bases para conservar talento joven en el medio rural

Jesús David Sánchez de Pablo González del Campo y María Zamora, impulsores del Aula Gen Z y Despoblación
Durante décadas, la historia se ha venido repitiendo: al terminar la educación obligatoria, los jóvenes de los pueblos hacen las maletas rumbo a las ciudades. Lo que comenzó como una necesidad —estudiar una carrera para encontrar unas opciones que no existían en sus localidades— se ha convertido en un automatismo cultural, una inercia que vacía los territorios rurales de su mayor tesoro: el talento y la energía de la juventud.
Mientras las grandes urbes se saturan, encarecen y complican la vida de sus habitantes, los pueblos envejecen y pierden servicios, en una espiral que parece irreversible. Pero ¿y si el problema no fuera la falta de oportunidades sino la incapacidad para verlas y articularlas? ¿Y si en lugar de aceptar el éxodo como inevitable, alguien decidiera cambiar la narrativa? Es precisamente este desafío el que ha llevado a la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y la empresa Personas y Territorios a poner en marcha el Aula Gen Z y Despoblación, una iniciativa innovadora que pretende convertirse en referente nacional para combatir el éxodo de jóvenes desde las zonas rurales.

Panorámica de Cabezarrubias del Puerto / Lanza
Desde esta aula, creada en marzo de este año, se pretende sentar bases para retener y atraer talento joven en los entornos rurales, fomentar el emprendimiento sostenible y contribuir a la vertebración territorial. Con sede en el campus de Ciudad Real, esta aula nace como una alianza entre el conocimiento académico y la acción práctica sobre el territorio.
Una colaboración público-privada con raíz territorial
El origen del Aula se encuentra en el trabajo previo de Personas y Territorios, una empresa especializada en estrategias antidespoblación. Su presidenta, María Zamora, explica que la idea surgió tras años de experiencia en el diseño de planes de desarrollo local. “Durante la pandemia nos dimos cuenta de que el turismo iba a transformarse y que el enfoque debía ampliarse al territorio en su conjunto. Empezamos a desarrollar oficinas técnicas antidespoblación con resultados medibles, y al llegar a Ciudad Real vimos el enorme potencial de colaborar con la universidad”, relata.
Zamora destaca que la UCLM representa “la pieza clave para aunar conocimiento, investigación y acción real”. Por eso decidió promover el aula junto a la Universidad: “Queríamos poner en valor los recursos endógenos y diseñar un plan de acción con impacto real, integrador y con efecto multiplicador en la zona”.
El director del Aula Gen Z y Despoblación, Jesús David Sánchez de Pablo González del Campo, coincide en la importancia de esta colaboración público-privada, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 17. “Las aulas y cátedras se han convertido en un referente para canalizar la colaboración entre empresa y universidad. En este caso, el Aula Gen Z nos permite avanzar con objetivos muy concretos, orientados a aprovechar los recursos del territorio y ofrecer oportunidades reales a la población joven”, señala.
Generación Z: talento joven y arraigo rural
El nombre del aula no es casual. El proyecto se dirige a la Generación Z, jóvenes de entre 18 y 25 años, en su mayoría estudiantes o egresados universitarios, que representan el futuro del territorio. “Queremos visibilizar las oportunidades que ofrece Castilla-La Mancha y acompañar a quienes tienen iniciativa emprendedora, ayudándoles a desarrollar ideas viables en su propio entorno”, explica Sánchez de Pablo.

El objetivo no es sustituir programas existentes, sino sumar sinergias: “Queremos generar un ecosistema donde todos los agentes —universidad, instituciones, empresas y sociedad civil— trabajen juntos. No se trata de competir, sino de crear valor compartido”.
Para Zamora, entre otras cuestiones, la clave está en motivar y formar desde edades tempranas. “Me gustaría ampliar las actividades incluso a los colegios, para que los niños y adolescentes entiendan que su territorio ofrece oportunidades. Hay que trabajar las habilidades personales y la motivación, además de los conocimientos técnicos”, apunta.
El papel vertebrador de la universidad
La UCLM, con campus en las cuatro provincias de la región, se convierte así en un eje vertebrador. “Tenemos expertos en derecho, economía, ingeniería o administración de empresas. Esta aula puede aprovechar ese conocimiento transversal y los grupos de investigación existentes para apoyar proyectos reales”, indica Sánchez de Pablo.
Esa visión integral permite afrontar los retos de la despoblación desde una perspectiva multidisciplinar y sostenible. “El aula no pretende hacer muchas cosas, sino hacer pocas y bien: acciones concretas, útiles y con impacto medible”, añade Zamora.
Una estrategia basada en fortalezas
Uno de los enfoques metodológicos del Aula Gen Z y Despoblación es invertir el clásico análisis DAFO y poner el acento en las fortalezas del territorio. “Durante años hemos comenzado hablando de debilidades, pero ahora empezamos por lo positivo: por lo que sí tenemos”, sostiene Zamora.
“En Castilla-La Mancha existen atributos diferenciadores muy potentes: calidad de vida, patrimonio natural, industria agroalimentaria, turismo rural, sostenibilidad… Lo que falta muchas veces es creérselo”, añade.
Sánchez de Pablo coincide: “Nuestros pueblos tienen limitaciones, sí, pero también un enorme potencial de crecimiento. Hay sectores con margen de desarrollo y oportunidades ligadas a la digitalización, la economía de los cuidados, el turismo sostenible o la industria agroalimentaria”.
Ambos responsables coinciden en que no se trata de inventar nuevos sectores, sino de profesionalizar y actualizar lo que ya existe, incorporando innovación, formación y gestión eficiente.
Mujer Gen Z
El Aula también pondrá un foco especial en la mujer joven. “El talento femenino es vital en la mitigación de la despoblación”, subraya Zamora. El proyecto contempla acciones específicas para visibilizar el emprendimiento femenino y promover su arraigo en los pueblos. “La mujer Z tiene un papel protagonista: es creadora de oportunidades y dinamizadora del territorio”, afirma.
El plan de acción del Aula Gen Z y Despoblación incluye varias líneas prioritarias. La primera es la constitución de una mesa de expertos nacional, prevista para finales de octubre, que analizará buenas prácticas y adaptará experiencias de éxito a la realidad castellano-manchega. La segunda es el lanzamiento de unos reconocimientos al emprendimiento joven rural, para dar visibilidad a proyectos de éxito y generar referentes.

Ovejas manchegas / CONSEJERÍA DE AGIRUCLTURA, AGUA Y DESARROLLO RURAL
La idea de los reconocimientos crear un «punto de encuentro entre los que quieren emprender y los que han emprendido», donde los jóvenes puedan conocer de primera mano las experiencias de otros como ellos: qué les motivó, qué dificultades encontraron, qué apoyos recibieron, qué sugerencias tienen. «Que no todo sea teórico, sino que esos jóvenes que quieran ver en emprender su futuro vean que otros como ellos lo han hecho y lo están haciendo».
Agentes de oportunidad
Como gran novedad desde el aula apuestan por la creación de una microcredencial para formar «agentes de oportunidad», profesionales que acompañen a los emprendedores. Este curso de 30 horas, está previsto que sea una realidad a principios de 2026.
«No solo es una línea de actuación fomentar el emprendedor, sino también formar a gente que apoye ese inicio de actividades económicas, que asesore, que dé apoyo», argumenta el director del aula. Los futuros agentes recibirán formación sobre las características del territorio, alternativas de financiación público-privada, sistemas de decisión abiertos y colaborativos, y modelos de negocio sostenibles y regenerativos.
María Zamora defiende con entusiasmo esta figura: «El agente de oportunidad viene a sumar» a la labor que ya realizan los agentes de desarrollo rural, aportando «un carácter innovador adaptado a las nuevas necesidades». La clave, según explica, está en trabajar no solo la teoría territorial sino también «sobre la persona que va allí a motivar a esas personas», porque los jóvenes necesitan alguien que les aporte conocimiento, motivación y entusiasmo.
Esta microcredencial, que se encuentra en fase administrativa pendiente de los avales departamentales, podrá beneficiar tanto a profesionales en activo como a nuevos perfiles que las instituciones quieran incorporar.
Zamora insiste en que cada acción que se desarrolle desde el aula debe tener impacto medible y resultados tangibles: “No se trata de hacer muchas cosas, sino de hacer pocas y bien, empezarlas y terminarlas. Solo así se genera confianza y motivación real en los jóvenes”.
Una oportunidad de futuro
Ambos coinciden en que el aula llega en un momento clave. “Cuando a nivel nacional desciende la matrícula universitaria, en Castilla-La Mancha estamos creciendo”, destaca Sánchez de Pablo, que subraya que lo más significativo es que la UCLM está atrayendo a un mayor número de estudiantes procedentes de comunidades autónomas limítrofes. «Si estas personas que vienen a estudiar aquí son capaces de ver posibilidades en nuestro territorio, podríamos incluso importar ese talento», apunta esperanzado.
El cambio cultural resulta fundamental. «Muchas jóvenes ven como llegar la etapa universitaria o el inicio de la etapa laboral como un abrir la mente y cambiar. Entonces, nosotros lo que debemos cambiar es esa cultura», afirma Sánchez de Pablo. La propuesta pasa por demostrar que esas transiciones vitales «se pueden hacer en el propio territorio».

Panorámica de Montiel, con el Castillo de la Estrella / Lanza
Ambos responsables identifican las problemáticas de las grandes urbes como una ventaja comparativa. El coste de la vivienda en Madrid o Barcelona, las dificultades del mercado laboral saturado o la pérdida de calidad de vida son factores que juegan a favor de territorios como Castilla-La Mancha.
Oportunidades
Sobre las oportunidades concretas presentes en la provincia, ambos responsables enumeran un catálogo extenso pero realista. La digitalización de la agricultura y la industria agroalimentaria, la adaptación de cultivos leñosos al cambio climático mediante agricultura de precisión, el mantenimiento industrial en grandes empresas instaladas en la región, la economía de los cuidados ante el envejecimiento poblacional, y el turismo sostenible basado en el patrimonio natural y cultural.
María Zamora añade nichos menos obvios pero prometedores: el turismo industrial («ahora se está poniendo muy en valor»), las construcciones sostenibles e industrias verdes, o sectores tradicionales como la caza que «mueven muchísima economía» pero que los jóvenes «no se dan cuenta» de su potencial porque «lo ven de otra manera».
La clave, coinciden ambos, no está tanto en inventar como en «profesionalizar y mejorar lo que ya existe». «Hay que actualizar los modelos de negocio. Hay que profesionalizar la gestión de algunas empresas», resume el director. O como sentencia Zamora: «Lo que es una pena es no aprovechar todo lo que tenemos».
“La Gen Z es la generación del futuro”, concluye Zamora. “Si conseguimos motivar, formar y acompañar a nuestros jóvenes, no solo evitaremos la despoblación, sino que construiremos territorios más vivos, sostenibles y cohesionados. Y lo haremos desde el conocimiento, la cooperación y el compromiso”.